diumenge, 10 d’agost de 2008

La (mala) sombra de Juan March

Ahora que Rusia bombardea Georgia y se habla de 1500 muertos, bien pudiera ser que Don Juan March estuviera detrás de todo esto, si, tal y como dicen algunos, fue un doble suyo el que falleció en aquel misterioso accidente de tráfico en 1962. Cuenta la leyenda que en aquel ya tan lejano año March se temió la pronta recuperación de la democracia y volvió a buscar la frontera, disfrazado de cura, o que se marchó a Gibraltar otra vez para defenderse con el escudo inglés; que desde entonces vive en la más absoluta clandestinidad ,contando ya con 128 años, es el anciano más venerable del mundo, el más rico(por supuesto) y con plena lucidez(los médicos lograron salvaguardarle la cabeza). Imposible de creer, no ? ..pero con Juan March todo es posible! ..y aunque no tengamos noticias fidedignas de él desde hace tanto tiempo, su memoria, de infausto recuerdo, aún perdura hoy entre nosotros como si lo tuvieramos de cuerpo presente.

Normalmente, a un delincuente, le da vergüenza reconocerse como tal ante propios y extraños pero el mismísimo March lo dijo así: si robas a tu padre te va a soltar un guantazo y te llamarán ladrón, si te forras con una compra-venda de terrenos te llamarán estafador y si defraudas al Estado en cantidades astronómicas con un contrabando a gran escala te llamarán magnate.

Su desfachatez fue tal que tras lucrarse con un monopolio amparado por la dictadura de Primo de Rivera, más todo el historial que ya tenía antes, se presentó diputado a Cortes creyendo que un régimen normal, democrático, no lo iba a meter en la cárcel.

Que se puede esperar , para la sociedad, de alguien que ya en sus círculos más íntimos, cerca de su Mallorca natal, hizo acuchillar a un joven, hijo de un socio suyo de contrabando, y porque , al parecer, podía ser un "amante" de su esposa……luego mientras él le ponía cuernos a su esposa, con su desvergüenza habitual diría: mejor yo que me lo gasto en mujeres que mi mujer que se lo gasta en curas.

Debía ser terrible la vida de su santísima esposa, recluida y aterrorizada por la impunidad tan asombrosa con la que su marido pudo cometer aquel crimen pasional. Porque March primero de todo era un criminal y después venía todo lo demás y eso lo digo yo que en otro articulillo reciente calificaba a Cambó de subnormal y a Fernando Valls de nuestro guía espiritual en aquella España rota por los cuatro costados.

Dios me libre de insinuar el más mínimo defecto en alguno de los hijos, nietos o biznietos de March, si no recuerdo mal, en aquella biografía sobre Franco que escribió Don Luis de Vilallonga, se decía que Franco no quiso ir al entierro de su padre, pues mira, yo tampoco con respecto al entierro del mío si él se muere antes que yo, que esto nunca se sabe, pués yo mismo tengo una coincidencia con Franco !.

Franco siempre tuvo una cara menos siniestra que la de March, y..debía ser "fascinante" aquel vuelo con el Dragón Rapide pilotado por lord Winston Churchill ( amigote de March) que posteriormente con su "enorme" elocuencia diría a sus conciudadanos: Debéis resistir estos bombardeos nazis como antes Barcelona los resistió estoicamente!.

Francamente, antes que el cinismo de un inglés, aún prefiero encontrarme con el fascismo de un italiano o a un nazi alemán porque sé que, al menos ,dentro de lo que cabe, estos dos últimos siempre me van a venir por delante y a cara descubierta mientras que el inglés siempre te puede abordar por la espalada y de mala manera.

…y March también hablaba la lengua de Ramón Llull ,en la intimidad, como Aznar, pero en la televisión pública catalana lo dejaron todo meridianamente claro en un reportaje de hora y media bajo el título: Joan March, los negocios de la guerra.

Tan mal herido que quedó nuestro personaje en aquel fatal accidente que acabó costandole la vida, en el hospital, ya moribundo, aún tuvo tiempo de confesarse ante un cura y tras lo cuál dijo: acabo de hacer el mejor negocio de mi vida ! , quizá sí que finalmente, aunque parezca imposible, su despiadada alma también pudo ser redimida del pecado, con la inestimable ayuda de su esposa, eso sí.